Don Pablo Edronkin

Enrique Oliva, alias Francois Lepot, está equivocado respecto del Rey de la Araucanía (IX).




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El texto omite también algunas cosas interesantes, como por ejemplo, en la parte que relata la captura del Rey por parte del ejército Chileno, dice que Antoine fue apresado por los chilenos y estuvo varios meses en la cárcel, y que su salud quedó hecha trizas, pero por otro lado, dice que no fue maltratado.

Empezando porque las pruebas indican que no fue un patriota chileno sino un espía al servicio del ejército quien actuó como entregador, resulta inverosímil pensar que una cárcel de mediados del siglo XIX fuera un lugar de respeto por los derechos humanos, más allá de quién haya sido el presidiario en cuestión, y por otro lado, si en la segunda ocasión en la que los chilenos confrontaron con este supuesto rey, la autoridad militar competente pidió "su cabeza" de forma literal, no veo dónde es que estaría presente el humanitarismo de una cárcel de esa época.

¿Cómo se puede decir que quienes querían decapitar al Rey Antoine I lo pensaban tratar humanamente?

Ni siquiera en Europa o Estados Unidos las cárceles eran decentes, y basta acordarse de "La Isla del Diablo" para convencerse de ello.

Es obvio que sí lo fue o lo pudo haber sido sin que quedaran demasiadas pruebas y, en todo caso, no es posible extraer conclusiones claras al respecto pero no hace falta elucubrar demasiado acerca de cuáles podían ser las condiciones carcelarias en la época, aunque sea porque no tuvo un médico y lo tuvieron enfermo tanto tiempo en la prisión. 

Mi abuelo estuvo preso en un Gulag de Kamchatka, por ser "espía" y tampoco fue torturado en un sentido clásico, pero su estadía allí no se trató de una visita social ni de turismo, sino que fue forzada. 

Mi abuelo fue oficialmente un agente enemigo, espía al servicio de cuanta potencia extranjera uno pudiera imaginarse, etc, pero nunca encontramos en casa nada que nos hiciera pensar que lo fuera.

De hecho, relató que ni siquiera había cercas alrededor de la prisión donde lo tenían alojado, por lo que tampoco podría decirse que había sido maltratado, pero hay muy diversas formas de torturar a una persona, o de quebrar su voluntad, y eso es lo que se hacía en los Gulags.

Es más, durante la ocupación Soviética de Polonia, todo el ciudadano Polaco que pensara un poco recibía tal calificativo. Mi abuelo era oficial del ejército, arquitecto y pintor, y no un loco ni un espía, como no lo fueron los millones de personas maltratadas de la misma manera, así que ¿qué nos podría hacer pensar que un gobierno que trababa brutalmente a los indios no inventaría alguna argucia de este tipo en el caso de Antoine I?

Respecto de la posible locura del monarca y lo que se dijo de él durante un juicio, es probable que estuviera loco; tan loco como cualquier otra persona emprendedora, con quien podemos coincidir o no, pero que se caracteriza por su persistencia

Henry Ford fue persistente, tuvo éxito, pero murió con un hacha al lado de su cama, y Thomas Alva Edison, a pesar de ser un gran inventor, odiaba las universidades y todo lo que tuviera algo que ver con lo académico. Sir Isaac Newton era una pésima persona, y hasta el propio General San Martín no se destacaba particularmente por ser un buen padre o esposo.

El General Perón y su esposa Eva acapararon un inmenso poder en la Argentina, y a nadie se le ha ocurrido calificarlos de "locos".

Las personas no convencionales no se pueden medir con la misma vara que los seres humanos ordinarios, y solamente con ver que una persona, a mediados del siglo diecinueve, fue capaz de cruzar el Atlántico cuatro veces para arriesgar su vida por una causa en la que creía, merece un calificativo mejor que el de loco.

Basta pensar que hoy en día todavía sigue siendo un asunto importante el mudarse de país cuatro veces como para entender que quien lo hacía en esa época era una persona muy especial.

Además, es también cierto que en la historia ha habido numerosos casos en los que se trata de encontrar algún chivo expiatorio para tratarlo cruelmente, como en el caso del Capitán Dreyfuss, a fines del siglo XIX, o, como ocurría en la Unión Soviética, que a los disidentes se les aplicara el mote de locos, se los declarase insanos mentalmente y se los enviara a una institución psiquiátrica.

Recurrir a la locura como argumento para explicar el comportamiento de terceros es otro de los comodines que organizaciones lo suficientemente poderosas, es decir, estados, pueden aplicar a los disidentes pues a través de la fabricación de pruebas y testimonios por medio de presiones y coerción, pueden lograr una mentira creíble.

¿Por qué razón, estrictamente hablando, Antoine I podría haber estado más loco que el General San Martín, O'Higgins, Bolívar o George Washington? ¿Por no haber triunfado quizás?

Ni las naciones liberadas por San Martín, ni aquellas liberadas por Bolívar han sido exitosas, ni se han convertido en potencias mundiales. Ni una sola, por lo que en cierta medida, también fracasaron pero ¿Eran unos locos? ¿No fue para ellos una locura haber aplicado sus conocimientos y esfuerzos en una gesta que 200 años después no ha logrado sacar a estos países del tercer mundo?

Ghandi no triunfó con su revolución pacífica inmediatamente. De hecho, inició su lucha a inicios del siglo XX y entonces cabe la pregunta ¿Estuvo loco mientras no triunfó y luego se volvió cuerdo?




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