P. Edronkin

Las críticas contra el Príncipe de la Araucanía y Patagonia carecen de sustento (I).




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"Un hereje es quien observa con sus propios ojos".

Gotthold Ephraim Lessing

Hace un par de días estuve leyendo unas críticas periodísticas de origen argentino, a la posición sustentada por los descendientes del supuesto "Rey de la Araucanía y Patagonia".

En efecto, durante la segunda mitad del siglo XIX el ciudadano francés Orelie Antoine de Tounens aparentemente se hizo coronar Rey de la Araucanía y Patagonia por elección de los indios de dichos territorios.


Cerro Plataforma
Un típico paisaje cordillerano en lo que sería el Reino de la Araucanía y Patagonia.
Al fondo se puede apreciar el peculiar Cerro Plataforma, explorado por el autor durante cinco años;
e importante yacimiento de restos fósiles. Fotografía de Alejandro Edronkin, 1992.

Esto existió y los hechos relatados tienen cierto sustento de pruebas aunque por supuesto, y como muchas otras cosas, resultan discutibles por dos motivos: en primer lugar, el hecho de que este "Estado" en la práctica no existe hoy en día, y en segundo lugar, porque la historia parece difícil de creer.

No es mi intención en este momento efectuar un análisis histórico de este asunto, ni mucho menos político, sino hacer un llamado de atención respecto de la forma en la que se han hecho estas críticas, ciertas falacias lógicas contendidas en ellas, lo que les quita verosimilitud, y también lo que se puede rescatar en primera instancia como positivo en toda esta historia.

Como andinista y explorador con décadas de experiencia en estas latitudes del mundo, y también como hombre de fe y Pastor que soy, creo poder aportar algo al respecto.

En síntesis, el llamado Reino de la Araucanía y Patagonia abarcaba en teoría el territorio, hoy chileno, al sur del Río Bío Bío, y del lado argentino, el homólogo dentro de la Patagonia.

Según argentinos y chilenos, ese era un territorio que les correspondía a ellos. Según los indios, ese era su territorio y tanto argentinos como chilenos lo ocuparon.

Según los descendientes del supuesto rey, ese territorio era de los indios y se transformó en este reino en cuestión, dado que Antoine I fue coronado por los indios tras ser electo por los caciques.

Según algunos indios, Antoine nunca fue coronado; según otros, sí. Algunos recuerdan su historia, y otros no, per el hecho histórico que relata que esta persona intentó crear un reino es verídico.

Los indios están marginados. Los descendientes de Antoine I viven en Francia, y la Argentina y Chile ocupan esos territorios, los cuales conozco, y sé que hay partes de los mismos que todavía no han sido visitadas por el hombre.

Esta es la situación actual en pocas palabras.

Las críticas en cuestión a las que me refiero son los artículos de periodistas argentinos que critican la posición de este supuesto rey basándose en, más que nada, la mofa y las opiniones de los propios autores, presentando muy pocas pruebas concretas de sus posiciones respectivas.

Esto le resta credibilidad a los mismos por la propia mecánica empleada. Es decir, si uno siente que tiene razón, no necesita atacar a la persona contraria, sino simplemente describir los hechos.

Dado que los autores de dichos textos son periodistas, deberían haber tenido en cuenta que es poco ético escribir algo que se publica como noticia cuando en realidad, al no tener contrastaciones explícitas de las fuentes que emplean para sus opiniones, se trata de comentarios subjetivos basados principalmente en sus opiniones personales, las cuales, al ser ellos argentinos, obviamente son contrarias a la postura de los sucesores de este supuesto rey..

En lógica, esta técnica se considera un desvío de la atención del tema principal hacia otro tipo de cuestiones, a fin de descalificar al adversario. Se la denomina "falacia no formal ad hominem", por lo que es un tipo de técnica ya estudiada y conocida.




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