P. Edronkin

Dar el ejemplo.




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¿Usted pagaría sus impuestos si supiera que su presidente emplea ese dinero para enriquecerse ilícitamente? ¿Usted trabajaría bien en su empresa si supiera que su jefe no lo va ascender nunca? ¿Usted pelearía una guerra en una trinchera mientras su comandante toma Brandy en un club?

Seguramente no, y esto se debe a que en tales casos, sus líderes le estarían dando un mal ejemplo.

Un líder es siempre un icono que los demás observan, para bien y para mal. Los líderes son personas públicas, y por lo tanto, incluso en su vida privada deben tener en cuenta que sus actos serán juzgados por los demás.

Las actitudes que tenga un líder para con sus subordinados son fundamentales para influenciar el estado de ánimo de los demás.

Cuando el Rey Jorge V de Inglaterra permaneció en Londres pese a los bombardeos Alemanes, comiendo las mismas raciones que sus súbditos, estaba dando un mensaje muy claro a los mismos.

Cuando el Presidente Menem de la Argentina se hizo construir una pista de aviación a medio kilómetro de su casa para poder llegar con el avión presidencial hasta allí, también estuvo enviando un mensaje a su población.

Al terminar el reinado de Jorge V, Inglaterra había vencido a sus adversarios en la Segunda guerra Mundial. Al terminar el mandato del Presidente Menem, la Argentina poseía una tasa de desempleo del 18% ¿No nos dice algo esto?

En el ejemplo que un líder le de a los demás hay tanto connotaciones de credibilidad como de responsabilidad. Si un líder actúa de manera coherente con lo que predica para los demás, será visto como auténtico y honesto, y por más duras que puedan ser las circunstancias de momento, sus subordinados le seguirán.

Por otra parte, que el Capitán se hunda con su barco no es simplemente una frase hecha, sino que es un concepto de responsabilidad.

Sun Tzu escribió que como líder uno puede obtener increíbles resultados si sabe cómo dar el ejemplo: "Ama a tus soldados como a tus hijos y te seguirán. Ama a tus soldados como a tus hijos más queridos y te seguirán aún a los peores lugares."

Las actitudes de un líder sirven de modelo para los demás. Si en una empresa los integrantes de la misma se ven sometidos a exigencias laborales muy grandes, pero ven que los gerentes no hacen nada, su mayor eficiencia forzada no durará mucho, pero si por el contrario, ven que los responsables de la misma se esfuerzan de igual manera que ellos, o aún más, continuarán trabajando y aportando mayores esfuerzos.

El ejemplo no es algo que solamente debe darse cuando las cosas salen bien. Los verdaderos líderes aparecen cuando se producen crisis, cuando las cosas salen mal, y cuando las situaciones superan la capacidad de resolución de la mayoría.

El ejemplo no se puede dar únicamente a través de símbolos más o menos reconocidos. No basta con poseer un diploma o unas jinetas; hace falta demostrar con los actos que se está haciendo honor a la investidura que se tiene.

La construcción de una imagen de prestigio o ascendente, como se denomina a este concepto en algunos círculos militares, es algo que lleva mucho tiempo, pero que se puede destruir de manera casi instantánea.

Por ello, incluso tras haber dado un buen ejemplo durante un tiempo prolongado, un líder no puede dormirse sobre los laureles.

No hay que confundir el ejemplo con la demagogia. Este último concepto implica dar pan y circo para las masas. Implica simplemente poner contentos a los subordinados, pero no implica que el líder esté consustanciado con ellos, ni que sus actitudes sean sinceras.

A los líderes hay que proveerlos de un ambiente adecuado para que puedan desarrollar sus tareas, pero las organizaciones que los sustentan deben dejar bien en claro que esperan algo a cambio: tradicionalmente, los Generales Prusianos recibían una mansión, un cochero o chofer, y muchos privilegios de todo tipo. Pero también se esperaba de ellos que no perdieran ni una sola batalla o se suicidaran con su pistola.

Como guía de montaña he visto a muchas personas sufrir cansancio y quejarse durante los ascensos, pero si ven que su guía, o quienes están a cargo del grupo continúan marchando y no evidencian cansancio, misteriosamente obtienen nuevas fuerzas para continuar. La actitud de un líder es increíblemente importante y hasta diría, decisiva, para el logro de cualquier objetivo grupal.

Por otro lado, las violaciones de las reglas por parte de quienes ostentan posiciones de liderazgo también deben servir de ejemplo y precedente. Estos casos deben ser tratados con severidad.

Todos los grandes líderes de la historia que han hecho algo positivo por los demás y por ellos mismos no se destacaban únicamente por su habilidad política, militar, artística o deportiva, sino también por sus cualidades humanas. Las personas detectamos la sinceridad o la falta de ella en los demás incluso de manera subconsciente. Percibimos tarde o temprano si lo que nos dicen es verdad o mentira, y en base a ello creeremos o no en nuestros líderes.

La mentira siempre tiene patas cortas.




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